PresidenteTrump presiona a la FIFA por la polémica de la tarjeta roja a Balogun

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Donald Trump no se anda con rodeos. Confirmó en una rueda de prensa que había pedido al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que revisara la tarjeta roja mostrada al jugador de la selección estadounidense Falorin Balogun. Esto sucedió en el partido de dieciseisavos de final del Mundial 2026 contra Bosnia y Herzegovina.

Trump insistió en que no presionó a Infantino para que le quitara su tarjeta. Afirmó que sólo pedía una revisión. Pero la realidad es más inquietante. Miembros de su administración y asesores ayudaron a reunir apoyo legal para la apelación. También participaron altos burócratas. El secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario de Estado, Marco Rubio, pidieron públicamente un proceso de apelación. Quieren que se anule la prohibición.

Unos días después de los dieciseisavos de final, Balogun recibió una controvertida sanción por parte de la FIFA. Esto le da la oportunidad de jugar con la selección estadounidense en octavos de final contra Bélgica. Al final, el equipo americano perdió 4-1. Esa salida acabó con sus esperanzas de torneo.

La intervención del presidente Trump y las acciones de la FIFA generaron críticas generalizadas. La Real Federación Belga de Fútbol presentó una denuncia. La UEFA también respondió. La óptica es mala.

Historial de prohibiciones de la FIFA

La FIFA ha tomado decisiones similares sobre reducir o suspender suspensiones. Esta no es una estrategia nueva. A principios de 2026, el portugués Cristiano Ronaldo recibió una sanción parcial. Recibió una tarjeta roja en las eliminatorias para el Mundial y fue sancionado con tres partidos. La FIFA suspendió dos partidos. Esto le permitió clasificarse para los dos primeros partidos del grupo de Portugal en el evento principal.

La última vez que un jugador no fue expulsado del Mundial fue en 1962, antes de que se introdujera el sistema de tarjetas. No había normas claras sobre la forma de castigo.

El incidente provocó la expulsión del astro brasileño Garrincha del partido de semifinales del torneo contra Chile. Llegó a jugar la final. ¿Por qué? En su nombre intervinieron los jefes de Estado de Brasil, Chile y Perú. En las semifinales el árbitro fue peruano.

“El señor Trump insiste en que no presionó al señor Infantino para que revocara su tarjeta roja y ayudó a los miembros y asesores de la administración a reunir apoyo legal para la petición”.

Este trasfondo histórico complica aún más la situación de Balogun. ¿Se trata de integridad deportiva o de influencia política? Las líneas están borrosas.

La crítica pone de relieve un tema recurrente en el fútbol mundial. Cuando intervienen superpotencias, las reglas parecen flexibles. La FIFA está bajo presión de todos lados. Deben equilibrar la tradición con la realidad política contemporánea.

Los fanáticos no pudieron evitar preguntarse. ¿Quién controla realmente el resultado? ¿Campo? ¿Juez? ¿O un político?

El Mundial de 2026 acaba de comenzar. Pero este momento será recordado. Balogun contra Bélgica. El equipo americano perdió. La conversación continúa.

¿Necesita la FIFA directrices más estrictas o es inevitable la intervención política? La respuesta no es obvia. aún.