El draft de la NBA de 2019 cambió el panorama de los talentos jóvenes. Zion Williamson quedó primero en la general ante los New Orleans Pelicans. Pero la verdadera historia de Memphis fue la selección que lo respaldaba. Los Grizzlies eligieron a Ja Morant con la segunda selección general. Fue un movimiento que señaló su intención de construir un juego explosivo.
Morant no solo ocupó un lugar en la lista. Él dominó. Su campaña de novato fue nada menos que espectacular. Promedió 17,8 puntos por partido. Ese es un volumen de anotaciones significativo para un base de primer año. También repartió 7,3 asistencias. La capacidad de creación de juego fue evidente desde el primer día. También capturó 3,9 rebotes por partido. La línea estadística estaba equilibrada. Demostró que podía impactar el juego de múltiples maneras.
La liga se dio cuenta. Fue elegido casi unánimemente para el premio al Novato del Año. Morant obtuvo 99 de 100 votos para el primer lugar. Ese nivel de consenso es raro. Destaca lo bien que jugó contra veteranos establecidos.
Promedió 17,8 puntos, 7,3 asistencias y 3,9 rebotes por partido.
Esta actuación marcó el tono de su carrera. Demostró que Memphis eligió al jugador adecuado. Los Grizzlies tenían una piedra angular de la franquicia. La energía y habilidad de Morant se trasladaron instantáneamente al nivel de la NBA. Tanto los fanáticos como los analistas reconocieron el impacto inmediato.
El contraste con Sión fue marcado. Williamson aportó poder y dominio en bruto. Morant aportó velocidad y creatividad. Ambos eran prospectos de élite. Pero el año de novato de Morant mostró un valor diferente. No se trataba sólo de presencia física. Se trataba de inteligencia y estilo en el baloncesto.
Su éxito respondió a las primeras preguntas. ¿Podría manejar el juego profesional? Absolutamente. ¿Encajaba con el estilo de los Grizzlies? Perfectamente. Los números respaldan el revuelo. Los votos sellaron el premio. Memphis consiguió a su chico.
¿Qué pasa cuando un novato se desempeña a este nivel? Las expectativas cambian. La presión aumenta. Pero para Morant, fue sólo el comienzo. Se sentaron las bases. El futuro parecía brillante. Los Grizzlies tenían una estrella en ciernes.
La temporada de novato fue una declaración. No fue un destello en la sartén. Fue una declaración. Morant llegó para quedarse. Y iba a ser divertido verlo. Lo demás es historia. O mejor dicho, el próximo capítulo.




















