Después de décadas de disminución, la incidencia del cáncer de cuello uterino está aumentando entre las mujeres de 30 años, una tendencia preocupante destacada recientemente por una investigación publicada en el Journal of the American Medical Association (JAMA). El aumento, que promedia el 2,5% anual desde 2012 para las mujeres de 30 a 34 años, contrasta marcadamente con las tasas decrecientes o estables en otros grupos de edad. Este cambio es importante porque el cáncer de cuello uterino se puede prevenir casi por completo mediante pruebas de detección y vacunación, lo que hace que este aumento sea prevenible.
El cambio en la incidencia
Un estudio de JAMA que examinó datos de 2001 a 2019 reveló que, mientras que las mujeres más jóvenes (menores de 24 años) y las mujeres mayores (mayores de 55 años) experimentaron disminuciones o tasas estables, las mujeres milenials de 30 a 34 años experimentaron un aumento significativo en los casos nuevos, alcanzando un crecimiento anual de casi el 12 % en 2019. Esto no es solo una fluctuación estadística; indica un cambio real en la salud de esta generación.
La causa fundamental: disminución de las tasas de detección
Los expertos señalan que la menor participación en los exámenes de detección de cáncer de cuello uterino de rutina es el principal impulsor de esta tendencia. Las investigaciones muestran que la proporción de mujeres que no se han hecho exámenes de detección ha aumentado del 14% al 23% en los últimos 14 años, y las mujeres de 21 a 29 años son particularmente propensas a faltar a las citas. Este retraso permite que las células precancerosas se desarrollen sin ser detectadas, lo que aumenta el riesgo de progresión a un cáncer en toda regla.
Barreras para la prevención
El cáncer de cuello uterino se puede prevenir casi por completo gracias a métodos de detección eficaces, incluidas las pruebas del VPH y las pruebas de Papanicolaou. Estas pruebas han demostrado ser tan exitosas que el cáncer de cuello uterino ya no se encuentra entre los 10 cánceres más mortales para las mujeres en los EE. UU. Sin embargo, las mujeres no se hacen las pruebas de detección al ritmo recomendado por varias razones:
- Falta de concientización: Un número creciente de mujeres desconocen la importancia de las pruebas de detección; esta razón fue citada por el 55% de las que se retrasaron en estudios recientes, en comparación con el 45% anterior.
- Recomendaciones de atención médica insuficientes: Menos mujeres informan haber recibido orientación de profesionales de la salud con respecto a la detección, aumentando del 6% al 12% durante el período del estudio.
- Diagnóstico en etapa tardía: La tendencia también está relacionada con un aumento en los diagnósticos de cáncer de cuello uterino en etapa tardía entre los millennials, con un crecimiento anual del 3,4 %.
El papel del VPH
Casi todos los cánceres de cuello uterino (99,7%) son causados por una infección persistente con cepas de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH), un virus de transmisión sexual. Si bien la mayoría de las infecciones por VPH desaparecen por sí solas, algunas persisten y pueden provocar cambios celulares que, si no se controlan, se convierten en cáncer. Las pruebas de detección detectan estos cambios tempranamente, lo que permite una intervención oportuna.
El poder de la vacunación
La vacuna contra el VPH sigue siendo una herramienta muy eficaz para prevenir el cáncer de cuello uterino. Los CDC recomiendan la vacunación tanto para niños como para niñas a partir de los 11 o 12 años. La vacunación antes de la exposición al VPH proporciona la mayor protección, pero también se recomienda para adultos jóvenes de hasta 26 años que aún no la han recibido.
Conclusión
El aumento del cáncer de cuello uterino entre las mujeres milenials es una clara señal de que la atención preventiva está rezagada. Una mayor concientización, un mejor acceso a las pruebas de detección y una cobertura más amplia de la vacunación contra el VPH son fundamentales para revertir esta tendencia. La detección temprana y la vacunación son esenciales para proteger la salud de las mujeres y prevenir esta enfermedad prevenible.


























