La vacuna contra la culebrilla está relacionada con un envejecimiento biológico más lento, según muestra una nueva investigación

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Estudios recientes sugieren que la vacuna contra la culebrilla, específicamente Shingrix, puede ofrecer beneficios más allá de prevenir brotes dolorosos. Los datos indican que la vacuna se asocia con un envejecimiento biológico más lento, una reducción de la inflamación e incluso protección contra eventos cardíacos y deterioro cognitivo.

Inflamación, envejecimiento y la vacuna contra el herpes zóster

La inflamación crónica de bajo grado, a menudo llamada “inflamatoria”, es un factor clave de enfermedades relacionadas con la edad, como las enfermedades cardíacas y la demencia. La vacuna contra el herpes zóster parece contrarrestar este proceso. Un estudio que analizó datos de más de 18,700 adultos estadounidenses mayores de 50 años encontró que las personas vacunadas tenían niveles 17% más bajos de proteína C reactiva (PCR), un marcador inflamatorio clave, en comparación con los participantes no vacunados.

Los investigadores también midieron el envejecimiento epigenético utilizando DunedinPACE, una herramienta que evalúa la tasa de envejecimiento biológico a nivel celular. Los resultados mostraron que los vacunados contra la culebrilla mostraban signos de envejecimiento más lento en comparación con sus homólogos no vacunados. Esto sugiere que la vacuna no sólo previene una enfermedad; puede estar frenando el deterioro general del cuerpo.

Beneficios de salud más amplios

Los efectos de la vacuna se extienden más allá de la inflamación. Investigaciones adicionales lo han relacionado con:

  • Riesgo reducido de eventos cardíacos: Los estudios indican que la vacuna puede reducir a la mitad la tasa de problemas cardíacos graves en personas con enfermedades cardíacas preexistentes.
  • Protección cognitiva: La vacuna puede prevenir o retrasar la demencia y el deterioro cognitivo leve.
  • Menor riesgo de mortalidad: Las personas vacunadas con demencia tuvieron un riesgo reducido de muerte.

Cómo funciona: control viral y modulación inmunitaria

La vacuna contra el herpes zóster parece funcionar mediante múltiples mecanismos. En primer lugar, previene la reactivación del virus varicela-zoster (el virus responsable tanto de la varicela como del herpes zóster), reduciendo la carga inflamatoria en el cuerpo. En segundo lugar, el adyuvante de Shingrix (AS01B) estimula la respuesta inmunitaria y puede tener efectos inmunomoduladores más amplios que benefician la salud en general.

Edad biológica versus cronológica

Es importante distinguir entre edad cronológica (años vividos) y edad biológica (cómo funcionan las células y los tejidos). Dos personas de 55 años pueden tener edades biológicas muy diferentes según la genética, el estilo de vida y, ahora, potencialmente, el estado de vacunación.

¿Quién debería vacunarse?

Los CDC recomiendan la vacuna contra el herpes zóster para:

  • Adultos mayores de 50 años
  • Adultos mayores de 19 años con sistemas inmunológicos debilitados

La vacuna se administra en una serie de dos dosis, y la segunda se aplica entre 2 y 6 meses después de la primera. También puede prevenir futuros episodios de culebrilla en quienes ya han tenido el virus.

En conclusión, las investigaciones emergentes sugieren que la vacuna contra la culebrilla puede ralentizar el envejecimiento biológico, reducir la inflamación y proporcionar beneficios para la salud más amplios que la simple prevención de la enfermedad. Si bien los estudios observacionales no pueden probar la causalidad, la plausibilidad biológica y la creciente evidencia hacen de este un argumento convincente para considerar la vacunación.