La artritis reumatoide (AR) aumenta significativamente el riesgo de osteoporosis, una afección que debilita los huesos y los hace propensos a fracturas. Las personas con AR tienen el doble de riesgo en comparación con la población general, lo que hace que la salud ósea sea una parte crucial del manejo de la enfermedad autoinmune. Esto es lo que necesita saber sobre cómo la AR afecta sus huesos y qué medidas puede tomar para protegerlos.
Por qué la AR debilita los huesos
La AR no se trata sólo de dolor en las articulaciones; desencadena una cascada de efectos que comprometen la densidad ósea:
- Inflamación crónica: El núcleo de la AR implica una inflamación persistente. Esto libera citocinas, proteínas que dañan las articulaciones, pero también activan los osteoclastos, células que descomponen el tejido óseo. Si bien la degradación ósea es natural, la actividad excesiva provoca la pérdida ósea.
- Uso de esteroides: Los corticosteroides, como la prednisona, se recetan comúnmente para los brotes de AR. Si bien es eficaz para aliviar el dolor a corto plazo, el uso a largo plazo aumenta drásticamente el riesgo de osteoporosis al detener la formación de hueso nuevo y acelerar la descomposición. Cuanto más tiempo tome esteroides, mayor será el riesgo.
- Actividad reducida: El dolor y la fatiga en las articulaciones hacen que el ejercicio sea un desafío, pero la inactividad física, especialmente los movimientos con carga de peso, acelera la pérdida ósea.
Reducir su riesgo: un enfoque proactivo
El manejo eficaz de la AR es el primer paso. A continuación se explica cómo priorizar la salud ósea:
- Optimizar el tratamiento de la AR: Reducir la inflamación es primordial. Se ha demostrado que los medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME) y los productos biológicos reducen la pérdida ósea en personas con AR. Una medicación más potente a menudo conduce a una mejor protección a largo plazo, incluidos menos efectos posteriores.
- Minimice la exposición a los esteroides: Si los esteroides son necesarios, busque la dosis efectiva más baja y la duración más corta. Las inyecciones de esteroides pueden tener menos impacto sistémico que los medicamentos orales. Tomar más de 5 mg al día durante más de tres meses aumenta significativamente el riesgo.
- Suplemente con prudencia: El calcio y la vitamina D son esenciales para la salud ósea. Trabaje con su médico para determinar las dosis adecuadas según los análisis de sangre y las necesidades individuales.
- Haga ejercicio con regularidad: El ejercicio con pesas (caminar, hacer yoga, entrenamiento de fuerza) estimula el crecimiento óseo. Consulta a un fisioterapeuta para diseñar un programa que minimice el estrés articular.
- Considere los bifosfonatos (si están indicados): Para personas de alto riesgo, los bifosfonatos pueden preservar el hueso existente y promover un nuevo crecimiento. Discuta los posibles efectos secundarios con su médico antes de comenzar el tratamiento.
Detección y seguimiento
Dos pruebas clave pueden evaluar su riesgo:
- Exploración DEXA: Mide la densidad ósea en el antebrazo, la cadera y la columna utilizando radiación de bajo nivel.
- Calculadora FRAX: Calcula su riesgo de fractura a 10 años en función de factores de salud (incluidos la AR y el uso de esteroides) y los resultados de DEXA.
El resultado final
Sin lugar a dudas, la artritis reumatoide aumenta el riesgo de osteoporosis debido a la inflamación y a los tratamientos comunes. Un enfoque proactivo, que incluya un control optimizado de la AR, opciones inteligentes de medicamentos, suplementos específicos y ejercicio constante, puede proteger significativamente sus huesos. Consulte a su médico con regularidad para analizar las pruebas de densidad ósea y diseñar una estrategia que se ajuste a sus necesidades.


























