El escepticismo del presidente de los CDC sobre las vacunas amenaza los avances en materia de salud pública

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El recién nombrado presidente del panel asesor sobre vacunas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el Dr. Kirk Milhoan, ha cuestionado públicamente la necesidad de recomendaciones generalizadas sobre vacunas, incluidas aquellas para la polio y otras enfermedades infantiles. Sus comentarios, realizados durante una aparición en un podcast, sugieren un cambio hacia la priorización de la elección individual sobre las pautas de salud pública establecidas, una postura que podría tener consecuencias peligrosas para Estados Unidos.

El poder de la orientación sobre vacunas

El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC no solo ofrece asesoramiento; da forma a la política nacional de vacunas. Sus recomendaciones influyen directamente en la cobertura de seguros y las leyes estatales con respecto a las vacunas obligatorias, lo que hace que sus decisiones sean críticas para la salud pública. El cuestionamiento de estas políticas por parte del Dr. Milhoan indica una posible erosión de la orientación sobre vacunas basada en evidencia.

Vacunación: no es sólo una elección individual

La decisión de vacunarse no es comparable a elegir entre medicamentos para una enfermedad crónica como la diabetes. Si bien la selección de fármacos de un paciente sólo les afecta a ellos mismos, las decisiones sobre vacunas tienen implicaciones más amplias. Las vacunas crean inmunidad colectiva, protegiendo a comunidades enteras al ralentizar o detener la propagación de enfermedades. Por ejemplo, Estados Unidos ya ha visto 416 casos de sarampión este año, y la gran mayoría ocurre en personas no vacunadas y comunidades con baja vacunación. Alcanzar una tasa de vacunación del 95% es fundamental para prevenir brotes.

Protegiendo a los más vulnerables

El énfasis del Dr. Milhoan en la libertad personal pasa por alto un punto crítico: las vacunas salvaguardan a quienes no pueden protegerse a sí mismos. Los bebés, los pacientes inmunodeprimidos y las personas que reciben tratamientos como la quimioterapia dependen de la inmunidad colectiva para sobrevivir. El debilitamiento de las tasas de vacunación expondrá a estos grupos vulnerables a enfermedades mortales y prevenibles como la polio y el sarampión.

El equilibrio entre libertad y responsabilidad

El argumento a favor de la elección personal ignora la realidad de la transmisión de enfermedades infecciosas. Una persona no vacunada puede desencadenar brotes que pongan en peligro a comunidades enteras. Esta dinámica es similar a las medidas de salud pública como la prohibición de fumar, que restringen el comportamiento individual para proteger a los transeúntes del humo de segunda mano. Las vacunas, al igual que las restricciones para fumar, salvan vidas; La Organización Mundial de la Salud estima que la inmunización mundial ha salvado al menos 154 millones de vidas.

El regreso de las enfermedades prevenibles

Debilitar las recomendaciones sobre vacunas conducirá inevitablemente a una disminución de las tasas de vacunación y al resurgimiento de enfermedades previamente controladas. Antes de la vacunación generalizada, la polio paralizaba a 15.000 niños cada año en Estados Unidos. No existe cura para la polio y la prevención depende enteramente de la vacunación. Eliminar la polio del calendario de vacunas infantiles podría traer esta enfermedad mortal de regreso a Estados Unidos, donde hasta el 10% de las personas paralizadas por el virus mueren por complicaciones.

Históricamente, Estados Unidos ha basado sus políticas de vacunas en el consenso científico. Abandonar ese enfoque corre el riesgo de revertir décadas de progreso y poner en peligro la salud pública.