Ver sangre en la orina (a menudo de color oscuro, del color del té o de la cola) puede ser aterrador, especialmente si usted vive con nefropatía por inmunoglobulina A (IgA) (NIgA). Esta afección provoca inflamación en los riñones debido a los depósitos de anticuerpos IgA. Estos episodios, llamados brotes de NIgA, suelen ocurrir después de una enfermedad como un resfriado o una gripe. Si bien es alarmante, saber cómo responder rápidamente puede proteger sus riñones y limitar el daño.
Comprender los brotes de NIgA y la hematuria
La sangre visible en la orina se llama hematuria macroscópica, distinta de la hematuria microscópica detectable sólo en pruebas de laboratorio. En la NIgA, los brotes ocurren porque la enfermedad activa el sistema inmunológico, aumentando la producción de IgA. La IgA formada anormalmente queda atrapada en los riñones, provocando inflamación y fuga de sangre a la orina. El color cambia a rojizo, color té o color cola a medida que la sangre se descompone. Los brotes suelen aparecer entre uno y tres días después de que comienza la infección y, a menudo, se resuelven por sí solos, pero siempre deben tomarse en serio.
Tu plan de acción de 24 horas
Si nota sangre en la orina, es fundamental actuar de inmediato. Esto es lo que debe hacer:
- Comuníquese con su nefrólogo: No espere. Llame a su especialista en riñones de inmediato, especialmente si es nuevo o más grave que los brotes anteriores. Los informes tempranos permiten evaluaciones y pruebas oportunas.
- Mantenga la calma: Si bien es angustioso, la sangre visible no es inusual durante o después de una infección por NIgA. Entrar en pánico no ayudará.
- Hidrátese agresivamente (a menos que esté restringido): Beber muchos líquidos ayuda a eliminar los glóbulos rojos, previniendo obstrucciones. Siga las pautas de líquidos de su médico si tiene otras afecciones de salud.
- Evite los AINE: Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno y el naproxeno reducen el flujo sanguíneo a los riñones inflamados, lo que empeora el brote. Utilice acetaminofén en su lugar o consulte con su médico sobre una alternativa segura.
- Controle la presión arterial: Los brotes pueden provocar picos repentinos. Si es posible, controle su presión arterial en casa y anote las lecturas para compartirlas con su equipo. La presión arterial alta indica estrés renal agudo.
- Documente los síntomas: Registre el color de la orina, el momento de los cambios y los coágulos de sangre. Además, realice un seguimiento de la producción de orina. Una reducción significativa de la orina a pesar de beber líquidos sugiere una lesión renal aguda que requiere atención médica inmediata. Note fiebre, dolor en el costado, aumento de peso o hinchazón.
Cuándo buscar atención de emergencia
La mayoría de los brotes de NIgA se pueden controlar en casa con orientación médica. Sin embargo, ciertos síntomas exigen atención inmediata:
- Orina muy poco o nada
- Dolor severo de espalda o abdomen.
- Grandes coágulos de sangre en la orina.
- Dificultad para respirar o dolor en el pecho.
- Hinchazón rápida en la cara, las piernas o alrededor de los ojos.
- Presión arterial peligrosamente alta
- Náuseas y vómitos
Estos signos indican lesión renal aguda, sobrecarga de líquidos u otras complicaciones graves.
Qué esperar en el consultorio del médico
Su equipo médico evaluará la función renal y determinará el mejor curso de acción. Las pruebas comunes incluyen:
- Análisis de orina: Confirma la presencia de sangre y comprueba la presencia de proteínas.
- Relación proteína-creatinina en orina (uPCR): Mide la pérdida de proteínas, en comparación con resultados anteriores.
- Panel Metabólico Básico: Evalúa la función renal (creatinina, eGFR) y electrolitos.
- Control de presión arterial: Ajusta los medicamentos si es necesario.
- Ultrasonido Renal: Comprueba si hay cambios estructurales.
- Cultivos/Pruebas de infección: Descarta una infección en curso.
El tratamiento generalmente implica controlar la presión arterial, mantenerse hidratado y evitar los medicamentos que dañan los riñones. Se pueden recetar antibióticos para infecciones activas. En casos graves, se puede considerar una biopsia de riñón o una terapia inmunosupresora (esteroides).
Perspectivas y prevención a largo plazo
La sangre visible generalmente desaparece en 72 horas a medida que la infección cede, aunque la hematuria microscópica y los niveles de proteínas pueden persistir durante semanas. La función renal puede empeorar temporalmente antes de mejorar, pero la recuperación puede llevar más tiempo después de brotes graves. Las llamaradas recurrentes o mal gestionadas pueden causar daños permanentes.
Prevenir las llamaradas implica:
- Vacunas: Manténgase al día con las vacunas contra la gripe, el COVID-19 y la neumonía.
- Higiene: Practique un buen lavado de manos.
- Control de la presión arterial: Respete los medicamentos prescritos.
- Monitoreo de rutina: Siga las pruebas de laboratorio y las citas programadas.
- Estilo de vida: Consuma una dieta baja en sodio, manténgase hidratado, evite fumar y haga ejercicio.
- Evitación de medicamentos: Evite los AINE a menos que lo apruebe su médico.
- Tratamiento oportuno de la infección: Consulte a un médico lo antes posible cuando esté enfermo.
En última instancia, los brotes de NIgA son manejables si se abordan con prontitud. Si sigue estas medidas, podrá proteger sus riñones y mejorar su salud a largo plazo.
