Selena Gomez sobre la psicosis y el trastorno bipolar: una mirada más clara a la salud mental

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La cantante y actriz Selena Gomez compartió públicamente su experiencia con la psicosis y el trastorno bipolar, arrojando luz sobre un aspecto crítico, aunque a menudo incomprendido, de la salud mental. La revelación se produjo como parte de su documental Apple TV+ de 2022, Selena Gomez: My Mind and Me, que detalla sus luchas durante una gira mundial de 2016 y el diagnóstico posterior que siguió a un episodio psicótico en 2018. Esta decisión de hablar abiertamente sobre su condición tiene como objetivo desestigmatizar los desafíos de salud mental y alentar a más personas a buscar ayuda.

¿Qué es la psicosis?

La psicosis no es una enfermedad única, sino un conjunto de síntomas en los que una persona pierde el contacto con la realidad. Esto significa luchar por distinguir entre lo que es real y lo que no lo es, como explica el Dr. Po Wang, psiquiatra de la Universidad de Stanford. Los médicos suelen evitar utilizar el término “psicosis” directamente con los pacientes debido a su estigma social, que puede disuadir a las personas de buscar tratamiento. Un informe del Mental Health Million Project de 2021 encontró que el 25 % de las personas con problemas de salud mental evitan la atención por temor a ser etiquetadas o excluidas.

En lugar de “psicosis”, los médicos pueden describir los episodios como “experiencias inusuales” para reducir la ansiedad del paciente. El Dr. Wang enfatiza que la palabra en sí puede parecer un fracaso personal en lugar de una enfermedad, lo que dificulta la recuperación.

Alucinaciones y delirios

La psicosis se manifiesta principalmente a través de alucinaciones (ver u oír cosas que no existen) y delirios (creencias falsas). La propia Gómez tiene un recuerdo limitado de su episodio y describe un período caótico en el que se encontró en un centro de salud mental. Su amiga Raquelle recuerda que Gómez experimentó alucinaciones auditivas cada vez mayores.

Los delirios pueden variar desde paranoia (creer que alguien quiere hacerte daño) hasta “ideas de referencia” (ver un significado personal en eventos aleatorios, como interpretar letras de canciones como mensajes dirigidos a ti). Los casos extremos implican “inserción de pensamiento” (la sensación de que alguien está plantando pensamientos en su mente) o “difusión de pensamientos” (creer que sus pensamientos se transmiten a otros). Estos síntomas no son sólo experiencias extrañas; cortan la conexión con la realidad cotidiana.

Reconocer la psicosis: signos y síntomas

Más allá de las alucinaciones y los delirios, la psicosis puede presentarse con signos más sutiles:

  • Cambios repentinos de comportamiento (cambios de humor, ansiedad, retraimiento)
  • Sospecha o paranoia.
  • Disminución del rendimiento en el trabajo o la escuela.
  • Aislamiento social
  • Descuido de la higiene personal.
  • Dificultad para comunicarse claramente.

Estos síntomas deben tomarse en serio, ya que la intervención temprana es vital.

Opciones de tratamiento: de la hospitalización a la terapia

El tratamiento inicial de la psicosis a menudo implica hospitalización y medicamentos antipsicóticos para estabilizar al paciente. Para el trastorno bipolar, como en el caso de Gómez, los estabilizadores del estado de ánimo son clave. El Dr. Wang destaca que el tratamiento evoluciona con el tiempo; lo que funciona mejor cambia a medida que el paciente se estabiliza.

La psicoterapia, en particular la terapia cognitivo-conductual y las intervenciones familiares, también pueden reducir la frecuencia y gravedad de los episodios. El objetivo no es sólo la supresión de los síntomas sino también el tratamiento a largo plazo y una mejor calidad de vida.

Por qué esto es importante

La franqueza de Gómez es significativa porque el estigma de la salud mental sigue siendo una barrera importante para la atención. Al compartir su experiencia, normaliza una conversación que muchos evitan. La psicosis es tratable, pero sólo si las personas buscan ayuda sin vergüenza. La afección afecta a millones de personas y la desestigmatización es el primer paso hacia mejores resultados.

En última instancia, la historia de Gómez subraya la importancia de la detección temprana, el tratamiento adecuado y el diálogo abierto para abordar los desafíos de salud mental.