Distribución de grasa corporal y riesgo de enfermedades neurodegenerativas: un nuevo estudio

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Un estudio reciente publicado en la Academia Estadounidense de Neurología ha encontrado una fuerte correlación entre la composición corporal, particularmente la distribución de la grasa y la fuerza muscular, y el riesgo de desarrollar las enfermedades de Alzheimer y Parkinson. Esta investigación, que siguió a más de 412.000 participantes en la cohorte del Biobanco del Reino Unido durante nueve años, destaca cómo los factores del estilo de vida influyen significativamente en la salud del cerebro. Los hallazgos indican que el lugar donde se almacena la grasa es importante, pero lo que es más importante, mantener la fuerza puede proteger contra el deterioro neurodegenerativo.

Almacenamiento de grasa y riesgo cognitivo

El estudio reveló que las personas con niveles más altos de grasa abdominal y de brazos tenían un mayor riesgo de desarrollar demencia (principalmente Alzheimer) y Parkinson. Específicamente, aquellos con mucha grasa abdominal tenían un 13% más de posibilidades, mientras que la grasa alta en los brazos se relacionó con un 18% más de riesgo. No se trata simplemente de peso; la ubicación de la acumulación de grasa es crítica. El exceso de grasa abdominal interfiere con la señalización de la insulina, lo que provoca niveles elevados de azúcar en la sangre e inflamación crónica, ambos contribuyentes conocidos al daño vascular.

El cerebro depende de un suministro constante de oxígeno y nutrientes entregados a través de los vasos sanguíneos. El daño a estos pequeños capilares, a menudo causado por inflamación y mala salud vascular, puede afectar la función cerebral.

Fuerza como protección

Por el contrario, una mayor fuerza muscular se asoció con un riesgo 26% menor de desarrollar estas enfermedades neurológicas. Los investigadores midieron la fuerza a través de la fuerza de agarre, un indicador confiable de la salud muscular general y la longevidad. Este hallazgo refuerza la idea de que mantener la función física no se trata sólo de movilidad; es un factor protector para el cerebro.

La conexión: salud cardiovascular y función cerebral

El estudio enfatiza que la composición corporal afecta la salud del cerebro al influir en los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. La mala salud vascular afecta el flujo sanguíneo al cerebro, privándolo de nutrientes esenciales y oxígeno. Al mejorar la composición corporal, se mejora el control del azúcar en sangre, se reduce la inflamación y se protegen los delicados vasos sanguíneos del cerebro.

Pasos prácticos para una mejor composición corporal

Si bien las predisposiciones genéticas desempeñan un papel en el almacenamiento de grasa, las medidas proactivas pueden mitigar el riesgo:

  • Entrenamiento de fuerza: Levantar pesas (o usar el peso corporal) desarrolla músculos, acelera el metabolismo y mejora la fuerza general. Esto no sólo ayuda a eliminar grasa sino que también mejora el control del azúcar en sangre y los niveles de colesterol.
  • Dieta rica en proteínas: El consumo adecuado de proteínas (al menos 100 gramos diarios) favorece la síntesis de proteínas musculares, lo que ayuda a la pérdida de grasa y la saciedad.
  • Suplemento de creatina: Agregar creatina (5 gramos por día) puede aumentar aún más el aumento de fuerza y ​​mejorar la composición corporal. Combinarlo con citicolina también puede proporcionar beneficios cognitivos adicionales.

La composición corporal se está convirtiendo en un predictor de salud cada vez más importante, y estudios como este muestran que no siempre es lo que hay que perder; se trata de centrarse en lo que puedes ganar.

En última instancia, estos hallazgos subrayan la importancia de priorizar la fuerza y ​​la masa magra para la salud cerebral a largo plazo. Mantener una composición corporal saludable no se trata sólo de estética; es un paso proactivo hacia la preservación de la función cognitiva a medida que envejece.