El carcinoma de células renales (CCR) metastásico y recurrente (cáncer de riñón que se ha diseminado o ha regresado después del tratamiento inicial) requiere un enfoque personalizado. Si bien a menudo no es posible una cura completa una vez que el cáncer se ha extendido más allá del riñón, los tratamientos eficaces pueden controlar la enfermedad durante períodos prolongados y mejorar la calidad de vida. Las estrategias principales implican terapias sistémicas, como inmunoterapia y medicamentos dirigidos, y en ocasiones se utiliza cirugía y radiación para controlar síntomas específicos o enfermedades localizadas.
Comprensión del CCR metastásico y recurrente
Cuando el cáncer de riñón hace metástasis, significa que las células cancerosas se han desprendido del tumor primario y han viajado a partes distantes del cuerpo, más comúnmente a los pulmones, los huesos, el hígado o el cerebro. La recurrencia se refiere al cáncer que regresa después del tratamiento inicial, ya sea mediante cirugía, radiación u otros medios. La diferencia clave es que una vez que el cáncer se propaga más allá del riñón, la extirpación quirúrgica por sí sola no suele ser suficiente.
La naturaleza agresiva del CCR significa que el objetivo pasa de la cura al control de la enfermedad. Sin embargo, avances significativos en inmunoterapia y terapias dirigidas están permitiendo a los pacientes vivir más tiempo y sin síntomas.
Inmunoterapia: Liberando las defensas del organismo
Los medicamentos de inmunoterapia funcionan estimulando el sistema inmunológico del paciente para reconocer y atacar las células cancerosas. Este suele ser el tratamiento de primera línea para el CCR avanzado. Una clase de medicamentos llamados inhibidores de puntos de control elimina los “frenos” de las células inmunitarias, permitiéndoles generar una respuesta más fuerte contra el tumor.
Los medicamentos de inmunoterapia comunes incluyen:
- Avelumab (Bavencio)
- Interferón
- Interleucina-2 (Proleucina)
- Ipilimumab (Yervoy)
- Nivolumab (Opdivo)
- Pembrolizumab (Keytruda)
Estos medicamentos generalmente se administran mediante infusión intravenosa cada 2 a 6 semanas. Si bien es muy eficaz, la inmunoterapia puede provocar efectos secundarios como fatiga, náuseas, erupciones cutáneas y problemas digestivos.
Terapia dirigida: ataques de precisión contra las células cancerosas
Las terapias dirigidas bloquean proteínas específicas que las células cancerosas necesitan para crecer y sobrevivir. A diferencia de la quimioterapia, estos medicamentos generalmente tienen menos efectos secundarios porque respetan las células sanas. A menudo se usan en combinación con inmunoterapia, especialmente cuando se necesita un control urgente del tumor.
Las terapias dirigidas clave para el CCR incluyen:
- Axitinib (Inlyta)
- Belzutifan (Welireg)
- Bevacizumab (Avastin)
- Cabozantinib (Cabometyx)
- Everolimus (Afinitor)
- Lenvatinib (Lenvima)
- Pazopanib (Votrient)
- Sorafenib (Nexavar)
- Sunitinib (Sutent)
- Temsirolimus (Torisel)
- Tivozanib (Fotivda)
La mayoría se toman en forma de pastillas, excepto el temsirolimus, que se administra por vía intravenosa. Los efectos secundarios pueden incluir náuseas, fatiga, cambios en la piel, presión arterial alta y problemas cardíacos. Las pruebas de biomarcadores son cruciales para determinar qué terapia dirigida será más efectiva para cada paciente.
Cirugía y Radiación: Control Localizado
Si bien no son curativas en casos avanzados, la cirugía y la radiación pueden desempeñar un papel en el tratamiento del CCR metastásico. Se puede realizar una nefrectomía (extirpación del riñón) o una disección de los ganglios linfáticos si el cáncer se limita al riñón o a los ganglios linfáticos cercanos.
Para los cánceres que se han diseminado a otros órganos, se podría utilizar la cirugía para extirpar metástasis aisladas que causan síntomas. La radioterapia puede reducir el tamaño de los tumores que causan dolor, sangrado o compresión de órganos. Las técnicas quirúrgicas y de radiación más avanzadas incluyen la embolización arterial, la criocirugía y la ablación térmica, todas diseñadas para destruir las células cancerosas y minimizar el daño a los tejidos circundantes.
El camino a seguir
El tratamiento del CCR metastásico y recurrente es complejo pero cada vez más eficaz. La inmunoterapia y las terapias dirigidas han mejorado drásticamente los resultados de los pacientes y los ensayos clínicos en curso continúan explorando nuevas opciones. Los pacientes deben analizar todos los tratamientos disponibles con su oncólogo para crear un plan de atención personalizado. El monitoreo regular con tomografías computarizadas es esencial para rastrear la progresión de la enfermedad y ajustar el tratamiento según sea necesario.
En última instancia, si bien en muchos casos sigue siendo difícil encontrar una cura, los tratamientos modernos pueden ayudar a los pacientes con CCR avanzado a vivir vidas más largas y saludables.
