Nueces de Baruka frente a otras nueces: una revisión de salud y sostenibilidad

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La emergente “almendra barú”, comercializada como “baruka” o nuez de barú, ha ganado atención como posible alimento saludable. Sin embargo, una mirada más cercana revela que esta semilla, nativa del bioma del Cerrado brasileño, no es necesariamente superior a las variedades de nueces establecidas como las almendras, las macadamias o los pistachos. Este artículo desglosa la ciencia, los beneficios y las desventajas de las nueces de barú en comparación con otras opciones, al tiempo que destaca las preocupaciones de sostenibilidad que rodean su producción.

Perfil nutricional y reducción del colesterol

Las nueces de Baruka contienen una alta concentración de polifenoles, potentes antioxidantes que contribuyen a su actividad biológica. Los estudios iniciales en animales mostraron resultados prometedores: las ratas alimentadas con nueces de barú mostraron niveles de colesterol más bajos en comparación con las que consumieron manteca de cerdo. Sin embargo, esta comparación es engañosa, ya que casi cualquier dieta superaría a la manteca de cerdo en términos de impacto en el colesterol.

Investigaciones más relevantes que involucran a seres humanos revelan una reducción del 9% en el colesterol LDL con una ingesta diaria de 20 gramos (aproximadamente 15 nueces) durante seis semanas. Si bien esto es estadísticamente significativo, el efecto es comparable al que se logra con las almendras comunes en dosis más altas. Específicamente, 20 gramos de nueces de barú parecen producir resultados similares a 73 gramos de almendras, lo que las hace más potentes por porción.

Sin embargo, otros estudios indican reducciones de colesterol aún más sustanciales con las almendras. Consumir sólo 25 gramos de almendras al día durante cuatro semanas puede reducir el LDL en un 6%, mientras que con sólo 10 gramos (siete almendras) se puede lograr una reducción del 30% en el mismo período de tiempo. Esto sugiere que las almendras pueden ser más efectivas que las nueces de barú para reducir el colesterol LDL. Además, existen hallazgos inconsistentes: un estudio con nueces de barú en la misma dosis de 20 gramos durante ocho semanas no encontró ningún efecto significativo para reducir el colesterol.

Preocupaciones sobre el procesamiento y las glicotoxinas

Un problema clave con las nueces de barú es la necesidad de tratamiento térmico. Las nueces de barú crudas contienen compuestos que deben desactivarse mediante la cocción antes de su consumo. Este procesamiento introduce productos finales de glicación avanzada (AGE), compuestos relacionados con un aumento del estrés oxidativo y la inflamación. Si bien los AGE son más altos en productos animales cocidos (tocino, salchichas a la parrilla, piel de pollo a la parrilla), las nueces tostadas también contienen niveles significativos.

Si se puede elegir, es preferible consumir nueces y semillas crudas para evitar los AGE por completo. Dado que las nueces de barú crudas no están disponibles comercialmente, elegir almendras, macadamias o pistachos en su forma natural ofrece una alternativa más saludable.

Sostenibilidad e impacto en los ecosistemas

La producción de nueces de barú también conlleva implicaciones ecológicas. El Cerrado, hábitat nativo del árbol barú, es uno de los ecosistemas más amenazados del mundo. Su destrucción debido a la ganadería y el cultivo de cultivos forrajeros es extensa. Si bien la recolección sostenible de nueces de barú podría incentivar la conservación, esto sigue en gran medida sin realizarse. Actualmente, la viabilidad económica de la producción de nuez de barú a gran escala depende de la deforestación.

Conclusión

Las nueces de Baruka presentan un beneficio moderado para la salud, comparable al de las almendras en la reducción del colesterol, pero con preocupaciones adicionales de procesamiento relacionadas con los AGE. Más importante aún, su sostenibilidad es cuestionable, ya que las prácticas de producción actuales contribuyen a la destrucción del ecosistema del Cerrado. Para una salud óptima y una responsabilidad ambiental, priorizar las almendras crudas, las macadamias o los pistachos sigue siendo una opción más informada.